Las encuestas coinciden en ubicar a la corrupción como el principal problema de los ecuatorianos. 

Esto es más llamativo si pensamos que  estamos en medio de una pandemia mundial inédita, que nos pasa factura en vidas humanas, pérdida de empleo, incremento de la pobreza y la desigualdad. 

Una medición de la semana pasada muestra que 40% de los encuestados opinan que la corrupción es el principal problema nacional. Si convertimos en población, son siete millones de gentes. Muy pocas veces se da algo así. Un auténtico grito nacional: #ParendeRobar.

Ecuador expresa con furia un gran reclamo ético.

La “mayoría silenciosa” somos gente de bien; que trabaja duro, estudia, ahorra para comprar algún patrimonio, que busca en resumen, un mejor futuro para sus hijos. 

Pero estamos hartos de levantarnos cada día para ver quién y en que institución ha robado hoy, que nuevo asalto a nuestros dineros se ha producido; En que bolsillo de algún delincuente disfrazado de político, han ido a parar  los recursos que deberían dedicarse a salud, seguridad, reactivación de la economía. O a ver, con dolor, las fotos del Ferrari del amigo de un alcalde, las fiestas, los yates, las chicas de farándula en las que estos jeques descargan toda su lujuria. 

También  a soñar con que la fiscalía actúe, que los jueces no se tuerzan, que algún milagro se lleve esta plaga que está  llevando   al Ecuador a convertirse en “Estado fallido”. 

También cansados, asqueados de la “piel dura” del establishment político.

Ministros, funcionarios, alcaldes, prefectos, asambleístas, justicia, CNE, IESS, ISSFA,  gobiernos locales. Decisiones que van en contra del bien común, contratos hechos aprovechando la emergencia, sobreprecios en la compra de insumos, verdaderos crímenes  cometidos sobre los cadáveres de COVID19. 

Es tiempo de decir BASTA! #ParenDeRobar. 

Tiempo de activarnos, de levantar nuestras voces, de protestar cada día: en redes sociales, en medios masivos( sí lo permiten), en círculos de amigos. Hay que putear sin temor. 

Tiempo de enviar un mensaje claro a la clase política. 

Tiempo de reflexionar bien el voto, de controlar las emociones y juicios de valor simplistas y volver a la razón, al juicio crítico, esas características que nos hacen seres humanos. 

Lo que aún no queda claro, es si los candidatos que comienzan a definirse, a  integrar la boleta electoral, tendrán las credenciales y la credibilidad para generar algo de esperanza a un pueblo arrasado por la crisis económica, la pandemia y la plaga de mediocres y corruptos que tienen  secuestrado el poder. 

Leonardo “Pipo” Laso.

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